Se recomienda no comer demasiado cuando se está en el desierto porque hay recursos limitados en el desierto y comer más de lo necesario puede agotar estos recursos. Además, comer demasiado en el desierto puede provocar deshidratación y agotamiento por calor. Finalmente, comer demasiado puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas gastrointestinales debido a la falta de agua potable e instalaciones sanitarias.